Se acelera la devaluación: el dólar oficial sube al 30% anual

Los inversores ya intuían que el Gobierno terminaría por apurar -incluso antes de las elecciones de octubre- el ritmo del dólar oficial. Sus percepciones se habían hecho explícitas, desde hace tiempo, en los precios de los contratos a futuro que se negocian en el exterior. Pero empezaron a quedar más cerca de la realidad, parece, recién ahora: a fuerza de compras en el mercado mayorista, el Banco Central decidió levantar esta semana abruptamente la cotización del tipo de cambio oficial, hasta darle una velocidad que llegó a ubicarse por primera vez en el 30% anual.

El movimiento no tiene antecedentes desde que fue instalado el cepo cambiario, en octubre de 2011. Y se puso a tono, al menos en estos pocos días, con las mayores expectativas de devaluación que ya tenía el mercado. En el exterior, los inversores están previendo desde hace tiempo un dólar oficial de $ 6,80 para fin de año, y de $ 6,20 para octubre. Para llegar a ese precio, el Gobierno debería pagar el «costo político» de apurar el dólar a un ritmo vertiginoso de más del 40% anual.

El salto de $ 5,07 a $ 5,10 en sólo cinco días incrementó la tasa de apreciación del dólar local del 15% al 30,9% anual. Se dio precisamente en una semana en la que el Banco Central pareció tener todo bajo control, y en la que el organismo pudo terminar con un cómodo saldo de compras en la plaza (a pesar de la persistente caída en reservas que todavía sufre por el retiro de depósitos en moneda extranjera y la cancelación de deuda en el exterior).

El avance del dólar oficial, en los términos que hoy lo está esperando el mercado, supone también considerar una suba no menor en el billete informal. Si la distancia entre ambos precios se mantuviera intacta, el «blue» cerraría el año cercano a los $ 11. Pero en las consultoras y los bancos descuentan que la brecha será más amplia hacia fin de año. Porque apuestan, primero, a que se mantendrán los actuales controles cambiarios; y porque confían, además, en que el Gobierno sostendrá su emisión en el 40% anual.

«A falta de financiamiento genuino, la impresión de billetes es la única llave para cerrar la brecha fiscal. Por eso la cantidad de dinero creció al 40% anual en febrero. La dependencia del Tesoro de la asistencia del BCRA ha generado un deterioro creciente en su balance que debilita el respaldo de los pesos en circulación», comentó el informe del área de Estudios Económicos del Banco Ciudad. En 2007, las deudas del Tesoro con el Central representaban un 25% de su activo; ahora son del 56%. «La contracara de este proceso es la caída del respaldo en reservas de los pasivos del Central, que pasaron de representar el 64% en 2007 al 37% en 2012», completó el informe.

El fenómeno se da, en parte, por la escasez de divisas y la caída persistente de reservas que todavía el Central no logra revertir. Sólo en la última semana, el Estado y los depositantes privados retiraron u$s 70 millones de las entidades financieras. «Aun con los controles introducidos en el mercado cambiario sigue habiendo ‘filtraciones’ que drenan las reservas del Banco Central. Y tanto por expectativas, como por menor disponibilidad de producto y cambios de estacionalidad, hay menos venta de granos de los chacareros en el mercado, lo que repercute en la entrada de divisas», comentó el analista de Fundación Mediterránea, Joaquín Berro Madero.
FUENTE: AMBITO