Privados estimaron que la actividad industrial acumuló doce meses de caída consecutiva

El estudio Orlando Ferreres registró en febrero una baja de la producción de 2,5% respecto de un año atrás y 0,6% en comparación con enero. Sobre 12 grandes ramas fabriles se contrajeron nueve

Transcurridos los dos primeros meses del año, la producción industrial registra una merma de 2,2% interanual. Entre los principales factores detrás de este resultado se destaca el magro desempeño de la industria automotriz, sector que acumula en el año una baja de su producción de 20,1%», indica la consultora que dirige el ex viceministro de Economía.

Dentro de los restantes componentes del índice general, han influido negativamente las mermas productivas en los sectores textil y de metálicas básicas. En ese caso, la Cámara Argentina del Acero indicó que «la producción de acero crudo fue 2,4% menor a los valores de enero y 0,9% inferior a la de febrero del año anterior.

Igualmente, si bien la recesión del sector industrial no parece mostrar signos de revertirse, remarca el estudio privado que «los datos del primer bimestre no permiten determinar fehacientemente lo que sucederá con el nivel de actividad del sector hacia el resto del año, ya que en estos meses suelen realizarse tareas de mantenimiento en las plantas industriales y cierres por vacaciones».

LOS DATOS DEL PRIMER TRIMESTRE NO PERMITEN PREDECIR UN CAMBIO DE LA TENDENCIA RECESIVA

No obstante, en el acumulado del bimestre se observa que de las 12 grandes ramas fabriles dos tercios registraron caídas superiores al 3,4% en comparación con similar período del año previo, entre los que se ubicaron los productores de alimentos, refinerías, química y agroquímica, plástica, textil, máquinas y equipo, textil y metálica básica.

En este último ítem, observa la Cámara Argentina del Acero que «la Asociación Latinoamericana del Acero informó que China registró en 2014, una contracción de su consumo aparente interno de acero de 3,3%, constituyéndose la primera reducción de su demanda desde 1995. Esto es una consecuencia de las políticas del gobierno para re-balancear su economía. Para América Latina esta nueva realidad significa una amenaza de mayores exportaciones chinas a la región muchas veces en condiciones de comercio desleal, no sólo de productos siderúrgicos sino también de productos manufacturados».

FUENTE INFOBAE