Natalio Botana: «El Estado argentino está hoy sin vida en materia monetaria»

Con la seguridad de quién las ha visto todas, y cuando no, las ha estudiado fondo, Natalio Botana se mostró singularmente preocupado por el futuro de la Argentina, fundamentalmente porque acaba de «perder la tercera oportunidad histórica», luego de haber creído que en los 90, ¡por fin!, se había derrotado el flagelo de la inflación: «Hoy estamos entre los 4 a 5 países con más alta inflación del mundo», y eso ha llevado a que «el Estado argentino está hoy sin vida en materia monetaria. Sin moneda no hay estabilidad en la vida, no sólo en lo político, porque se perdió el valor básico de la estabilidad».

Botana cautivó a los más de 150 asistentes a la 36ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF): Integración Social y Desarrollo, al comenzar sus «reflexiones sobre el futuro» diciendo que «estamos saliendo y mal de la tercera oportunidad histórica perdida, desde 1897-98 hasta ahora, porque en aquellos años fue cuando empezó a salir de una crisis, la de 1890, que es la única comparable con la de 2001-02».

El historiador estimó que la primera oportunidad histórica terminó en 1930, y se ganó, pero después no hubo otra, porque «la segunda, después de la Segunda Guerra Mundial, con la reconstrucción del mundo entre 1946 y 1976 se cortó con la llegada del Gran Shock Petrolero, la Argentina se desmanteló, aunque dejó una expectativa de posibilidad de ascenso social y mejora de la distribución del ingreso que no llegaron a ser satisfechas, y así el país ingresa en un ciclo de alta inflación que termina con la hiperinflación».

Natalio Botana estimó que «ahora hay signos de que el escenario puede cambiar«, con candidatos más propensos al diálogo y a la búsqueda de consensos, «pero se pueden volver a equivocar, porque después de haber perdido la tercer oportunidad histórica que significó partir de un pozo muy profundo como fue la crisis de 2001l y 2002, a partir de políticas internas, pero fundamentalmente, del resto del mundo, que llevaron a niveles notables los precios de las materias primas, ahora lo más importante viene de afuera«.

En apretada síntesis el historiador no sólo aludió a los efectos derivados de «creer ingenuamente que el mundo estaba a la vera de una fabulosa transformación histórica, de la mano de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), porque ha demostrado que tenía patas cortas», sino también al «cambio grande en las expectativas no sólo sobre el futuro de China, sino de América Latina», a partir de la fuerte pérdida de popularidad de los presidentes de Brasil, Uruguay y Chile, porque indica que «se terminó la época de repartir y habrá que comenzar a gobernar en la escasez», como en la Argentina se observa en el mercado de divisas.

Las tres Constituciones

Botana cerró la primera jornada de la 36ª Convención del IAEF, con una cautivante exposición a salón lleno en el hotel más emblemático de Bariloche, en el que sintetizó las díficiles tareas que deberá hacer el próximo gobierno, cualquiera sea el ganador, de reconstrucción de:

1. Constitución Económica: «Hay que recuperar el valor de moneda y revertir un ciclo de más de 70 años con un pronunciado déficit fiscal, en medio de expectativas que fueron creadas y fomentadas en épocas de abundancia»;

2. Constitución Social: «Va a recibir una sociedad escindida, a nivel educativo, social de ingreso, que recrea el concepto desgarrador de Domingo Faustino Sarmiento de ´barbarie´, pero fundamentalmente con 30% de pobreza, fenómeno que no había al fin de la segunda oportunidad perdida»; y

3. Constitución Política: «Tenemos un magnifico problemas con los primeros tres términos del artículo uno de la Constitución Nacional: Gobierno representativo, republicano y federal, porque hoy hay una creencia de fraude electoral, que si se combina con una elección presidencial reñida, el escenario puede tornarse severamente complicado, porque se ha caído en un proceso de deslegitimización que también se manifiesta en la justicia y fundamentalmente de lo que el estado dice que es. Un país que carece de estadísticas, es un país sin confianza pública».

Este último punto es el que la mayoría de los argentinos lo percibe a diario cuando no sólo ve que los precios de los bienes y servicios suben sostenidamente y deterioran el poder de sus ingresos que aumentan por etapa, cada tres o cuatro meses en el caso de los asalariados bajo convenios que se regulan por paritarias con sus empleadores, o cada seis meses, como el de los jubilados y pensionados. Pero también en la escalada del dólar, o mejor dicho en el constante deterioro del peso, más allá de que el Banco Central intente defender con una moneda china que también comenzó a depreciarse.

FUENTE INFOBAE