Las ‘inconsistencias’ de la política económica, detrás del salto cambiario

El economista José Luis Espert afirmó que «desde el punto de vista de la actividad económica, ya casi terminado el primer trimestre, está en el mejor de los casosestancada. Argentina, allá por fines de 2011, después de que se lanza el cepo cambiario, comienza un proceso recesivo muy ligero, que parece que culminó entre noviembre y diciembre de 2012. A partir de ahí creo que dejó de caer, pero no hay ningún síntoma de recuperación todavía».

Por radio El Mundo apuntó que «toda la expectativa está puesta en la soja que se coseche en mayo, en Brasil si es que crece más que el año pasado, pero hoy por hoy la economía no está creciendo y la inflación ha tenido una aceleración de un par de puntos respecto del mismo período del año anterior –o sea, de 24 a 26 por ciento– y pinta para cerca del 30% anual para fin de año».

Espert describió que en «la parte financiera, donde habría que meter la parte fiscal y el dólar paralelo, tenés una cosa muy simple como para no verla: un problema macro severísimo, que es la tercera situación fiscal del último cuarto de siglo. Hoy, con cuatro puntos (4% del PBI) de déficit fiscal, incluyendo provincias y el pago de deuda como gasto público, es solamente superada por lo mala por la hiperinflación (1989) y por el 2001, por dos ‘incendios’. Diría que demasiado barata la estamos sacando, porque no estamos en un incendio todavía, pero obviamente que vamos a tener un problema serio con la inflación, la pérdida de reservas y el mercado paralelo. Desde el lanzamiento del corralito has perdido u$s10 mil millones de reservas y el dólar paralelo se ha duplicado casi».

La economista Marina Dal Poggeto, del estudio Bein, señaló a DyN que, en un contexto donde la balanza de turismo «se tornó negativa», hay «escasez de dólares autogenerada» por «inconsistencias» de la política económica, el mecanismo que encontró el Gobierno fue este «desdoblamiento cambiario no formal vía impuestos». Para Dal Poggeto, fijar un impuesto del 20% con una brecha entre el dólar oficial y el paralelo cercana la 70% «no resuelve el problema de fondo», pero «va a tener un impacto fiscal, es un paliativo».

La analista destacó que, pese a los controles que se implementaron en octubre último cuando se fijó el recargo del 15% a las compras efectuadas en el exterior para frenar la fuga de dólares, «la inflación sigue en los mismos niveles«.

«Hay inflación, se siguen emitiendo pesos, buena parte para financiar al fisco; el sobrante de dólares se terminó, la tasa de interés está desfasada con la inflación, no hay inversión con dólares genuinos, sino que las inversiones que se hacen son con los pesos que no pueden salir. Se caen proyectos de inversión extranjera, como el de Vale. Mientras no permitan salir (los dólares a las empresas), los incentivos a ingresar son muy bajos)», planteó.

En la misma sintonía, Fausto Spotorno, jefe economista del Centro de Estudios de Orlando Ferreres, comentó a DyN que «el problema es que el precio del dólar oficial está mal, está desfasado», y sostuvo que aun con el recargo del 20% el valor de la divisa norteamericana «sigue siendo barato».

Según su visión, «el problema es la inflación«, y «una pérdida muy importante de dólares«, producto de las propias restricciones impuestas por el Gobierno a las exportaciones. «No se ataca ninguno de los dos problemas. No hay entrada de capitales, ni de divisas. No veo que el Gobierno tenga plan, van emparchando, sin saber qué va a suceder», evaluó. En tanto, advirtió que «si vas a restringir todo, un día se para la economía».

Mercado desdoblado

En igual sintonía, el economista Rodolfo Santangelo opinó en declaraciones a radio El Mundo que con la medida «no va a bajar mucho la demanda de turismo al exterior porque el diferencial con el dólar verdadero sigue siendo relevante. Es un parchecito. Creo que al final va a desembocar en un desdoblamiento cambiario mucho más formal que el que tenemos; lo van haciendo de a poquito», analizó.

Para Santangelo, «el objetivo por el cual se toma esta medida» es que «el mercado cambiario ya tendría que estar teniendo ingresos mayores que la demanda, y el Banco Central comprar, y eso no está pasando; una de las fuentes de salida, no la única, es el turismo». A su criterio, en los próximos meses, «con el ingreso de la cosecha, el Banco Central debería comprar dólares y generar una distensión, pero el problema de fondo no va a estar resuelto».

Por su parte, el economista de FIEL, Juan Luis Bour, planteó que «el nivel de incertidumbre» que hay este año «es importante» y resaltó que la brecha cambiaria en el primer trimestre de 2012 era de un 5 a 7 por ciento, y ahora hay un margen del 67 por ciento.

«El efecto no es el mismo que se puede esperar de una brecha del 5 que del 60 por ciento. Sobre la economía recién está empezando a pegar ese efecto, no sabemos cómo va a derramar el resto del año. Si hubiera una idea de que se va a corregir esto, uno podría ser más optimista. Si no, tenés que esperar y, como decía (el ex viceministro de Economía) Adolfo Canitrot, ponerte el casco», reflexionó.ç

FUENTE: INFOBAE