La minera Vale confirmó la falta de clima para invertir

a decisión de la minera Vale de frenar el plan de inversiones por u$s6.000 millones presupuestado originalmente, anticipado en diciembre último y ratificado a comienzos de esta semana, tras haber hundido en el país poco más de un tercio de ese monto, no se explica por la coyuntura externa, sino claramente por la doméstica.

Es cierto que el producto que iba a explorar y explotar, el cloruro de potasio, llegó a valer casi u$s900 la tonelada hace cuatro años y hoy cotiza a menos de u$s400, pero no puede tomarse como disparador de la decisión de la salida, habida cuenta de que la cotización actual más que triplica a la considerada en las pautas del proyecto.

Por el contrario, los cambios que ocurrieron el último año en la Argentina, con medidas cambiarias, comerciales, financieras y también tributarias, superaron con creces todas las previsiones más pesimistas que debe incluir todo proyecto de megainversión, y lo peor aún es que se va en camino de profundizar esa línea, con un impacto sobre los costos presupuestados originalmente que se pueden estimar en más de u$s4.000 millones.

Ahora bien, al dejar el emprendimiento en suspenso, sin quedar en claro si realmente buscará negociar su venta para recuperar el capital invertido, no sólo bloquea cualquier intento del Gobierno de transferir esos activos a otras compañías que podrían estar interesadas en continuar con el proyecto, sino que deja la puerta abierta para avanzar cuando cambie el escenario político-económico. Y eso está bien, porque se sabe, los gobiernos pasan, las personas y las empresas quedan y se multiplican.

Pero en el mientras tanto, se acaba de asistir a otro duro golpe a la ya mínima confianza de los inversores en el país. Esa no sólo se manifiesta en la brecha de riesgo país entre los 1.130 puntos actuales y 171 de Brasil o incluso 723 de Venezuela, que algunos descalifican porque la mide un banco de inversión como JP Morgan, sino peor aún con el salto de la prima de riesgo de default que el mercado sintetiza en los CDS (Credit Default Swaps) que es de 3.056 puntos básicos, frente a 126 de Brasil y 131 de Turquía.

De este modo, ya no se trata de una percepción o sensación de un mal clima para los negocios, sino de un hecho concreto que enciende más luces rojas sobre las posibilidades de avanzar hacia la reactivación de la economía, tras el frenazo de 2012.

Por el contrario, unos 5.000 trabajadores comenzaron el año con la suspensión de tareas en el megaemprendimiento que había contribuido a sostener la actividad en las provincias de Mendoza y de Neuquén y multiplicar empleos en forma indirecta. Ahora pasarán a agravar un cuadro social en franco deterioro.

Los disparadores que desalientan la inversión
Desde el abultado triunfo electoral del Gobierno en las elecciones de octubre 2011 se impusieron medidas que golpearon duramente a la actividad productiva y comercial y por extensión generaron el caldo de cultivo para desalentar los emprendimientos productivos, excepto que contaran con beneficios fiscales y financieros concedidos por el Gobierno nacional.

Se destacan las limitaciones iniciales de la venta de divisas a particulares y empresas, que luego derivaron en un mega cepo, con alguna flexibilidad discrecional para turistas, aunque con un límite impuesto por la AF