La CEPAL empeoró pronóstico sobre PBI de Argentina: -1,5% en 2016

La economía argentina caerá este año 1,5%, más de lo previsto, según un nuevo pronóstico difundido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que atribuyó la baja al efecto de las políticas del Gobierno sobre «tarifas e inflación».

El organismo alertó que que esas medidas provocaron un «menor salario real y consumo».

La CEPAL indicó que «los primeros meses de este año han estado marcados por el alza en las tarifas de los servicios públicos, debido a la eliminación de los subsidios, por la aceleración de la inflación, debido a la liberación del tipo de cambio, y también hay una caída de los salarios reales, con un impacto negativo sobre el consumo y la actividad».

La funcionaria sostuvo que «la inflación, que para diciembre de 2015 se estimó en 27,5 por ciento interanual, se ha ido acelerando en ese semestre, hasta llegar a entorno de un 43,1 por ciento».

«La inflación es un tema, así como la depreciación del peso y las tasas de interés que se han incrementado. Todo esto se combina y afecta a la actividad económica», indicó.

La CEPAL dijo que en la región, además de la Argentina, presentarán caídas Venezuela (-8%), Suriname (-4%), Brasil (-3,5%), Trinidad y Tobago (-2,5%) y Ecuador (-2,5%). A nivel general, los países deAmérica Latina y el Caribe mostrarán una contracción en su tasa de crecimiento de -0,8%.

La revisión realizada por la CEPAL profundizó la caída en el caso de la Argentina, ya que en abril se había pronosticado una baja del 0,8%.

Esta revisión se hizo en función del contexto de la política económica que está buscando corregir algunos desequilibrios que exhibía la economía, dijeron desde la CEPAL.

El organismo destacó que la Argentina busca «poder recuperarse a través de la inversión, y porque hay una mejora en la percepción en los mercados de las nuevas condiciones económicas y políticas. Ha habido grandes anuncios de inversión y por lo tanto se espera que haya una mayor actividad en este sentido».

Destacó que el país «pretende reingresar a los mercados financieros, tener mayor inversión extranjera directa y financiamiento externo. Ése es el desafío principal que está enfrentando, que en verdad se concreten estas expectativas y que la caída en la prima de riesgo haga al país más atractivo para este tipo de inversiones externas».

Según los datos de la CEPAL, para América del Sur se espera una contracción de 2,1% en 2016, «afectada principalmente por un deterioro en sus términos de intercambio, una menor demanda externa y una importante desaceleración de la demanda interna, que refleja una significativa caída en la inversión doméstica».

El crecimiento estará encabezado por República Dominicana (6%), Panamá (5,9%), y Nicaragua y Bolivia (4,5%).

«En el ámbito externo la economía mundial mantendrá bajos niveles de crecimiento, los que serán acompañados por una lenta expansión del comercio, el cual no ha logrado recuperar los niveles registrados antes de la crisis financiera global», puntualizó el informe.

A esto se suma, según la CEPAL, «el deterioro en los precios de exportación de los productos básicos de la región y la mayor incertidumbre y volatilidad financiera internacional, que han aumentado tras la decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea). Esto último también ha generado mayores riesgos al crecimiento futuro del mundo».

América Latina se contraerá este año 0,8%, arrastrada por el mal desempeño de las economías sudamericanas, principalmente las de Venezuela y Brasil, estimó la Cepal.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revisó a la baja las previsiones que publicó en abril, que vaticinaban un retroceso de 0,6%, frente al 0,5% registrado en 2015.

Venezuela, cuya economía se contraerá 8%, y Brasil, la mayor economía regional que registrará un retroceso de 3,5%, sufrirán las mayores caídas regionales, arrastrando a su paso a todas las economías latinoamericanas pese al buen desempeño registrado en Centroamérica.

En Brasil no hay signos aún de repunte tras la caída de su Producto Interno Bruto (PIB) de 3,9% registrado el año pasado.

Las dificultades económicas «se asociaron a la crisis política a causa de la pérdida de apoyo del Gobierno en el Congreso y demandas judiciales contra varios partidos y políticos por cuestiones de corrupción y financiamiento de campañas electorales», que arrastraron a todas las áreas de la economía, especialmente a las inversiones, de acuerdo a la Cepal.

El año pasado, la producción industrial cayó en Brasil 9,7%, seguido por el comercio que anotó una caída de 8,9%, la construcción de 7,6% y 4,8% en el caso del transporte.

En el primer trimestre de 2016, tras el cambio de autoridades gubernamentales -luego del juicio político a la presidenta Dilma Rousseff- «los componentes de la demanda todavía no indican que se haya emprendido un sendero de crecimiento», esperándose para este año un escenario similar al del año previo.

La economía venezolana, por su parte, sufre también los efectos de la crisis política que enfrenta el gobierno del presidente Nicolás Maduro, junto a la pérdida de ingresos a raíz de la drástica caída en los precios del petróleo, que pese a recuperarse un poco este año siguen siendo bajos, a lo que se sumó la crisis energética provocada por una sequía que ha enfrentado durante gran parte del año.

FUENTE AMBITO