Habrá un voto de desconfianza; se perdió paciencia

Habrá un voto de desconfianza. Va a quedar claro que el FMI es el último que pierde la paciencia, pero ya la perdió». Así describe el economista Claudio Loser lo que sucederá hoy, cuando el directorio del Fondo Monetario revise el estado del sistema de estadísticas argentino que recomendó adecuar a principio de año. Loser trabajó 30 años como funcionario del organismo y fue el único argentino en ocupar el cargo de director del Departamento para el Hemisferio Occidental. Su experiencia lo hace afirmar que aun cuando el resultado de la revisión de hoy sea negativo, las consecuencias en la práctica para la Argentina son muy pocas. «Se tratará de una sanción puramente discursiva», dijo en diálogo con este diario. Además, advirtió que un tema importante es la posición de Estados Unidos en la consideración que hará el Fondo hoy, país que consideró que «está bastante fastidiado con las prácticas argentinas. No sólo le molestan las cuestiones de deuda, sino también le preocupan mucho los temas comerciales».

Aquí lo destacado de las declaraciones que Claudio Loser le hizo a Ámbito Financiero ayer desde Wa

Periodista: ¿Qué diferencia habrá en la evaluación que el FMI hará hoy sobre la Argentina con respecto a anteriores?

Claudio Loser: El tratamiento del caso de la Argentina en términos del cumplimiento de las obligaciones con el FMI va a ser esta vez más crítico que en el pasado. Algunos analistas creen que puede haber un resultado negativo para el país por la declaración que se producirá ante la falta de cooperación. El FMI no suele usar un lenguaje destemplado en estos temas.

Fastidio

P.: ¿Cómo es la posición de Estados Unidos dentro del FMI esta vez?

C.L.: Está bastante fastidiado por las prácticas argentinas. A Estados Unidos no sólo le molestan hoy las cuestiones de deuda, sino también le preocupan mucho los temas comerciales. Por eso se piensa que ese país votará en contra de la Argentina y también se observa que ya no hay un protector europeo como pudo haber en otras épocas, que es algo con lo que la Argentina siempre contó. Así que podrían reproducirse las consideraciones antiargentinas.

Consecuencias

P.: ¿Cuáles son las consecuencias prácticas de esos votos antiargentinos?

C.L.: En realidad son pocas. La Argentina ya no tiene un acceso a los mercados financieros importante, así que por ese lado no habría un cambio. Tampoco el país va a ser expulsado del Fondo, lo que tendría otras consecuencias. Lo que sucederá en la práctica es que la Argentina quedará en una posición negativa y en cualquier foro internacional en el que se mencione al país se va a recordar esa posición. Por ejemplo, cuando se necesiten inversiones en áreas estratégicas como la explotación petrolera, los inversores pueden dudar a raíz de esta mala consideración que hará el Fondo por no escuchar sus recomendaciones.

P.: ¿Se espera algún cambio en cuanto al acceso a los recursos del organismo?

C.L.: Seguramente la Argentina no podrá usar fondos del FMI, en particular los Derechos Especiales de Giro (DEG), hasta que solucione los problemas que fueron señalados por el organismo y que no parece que estén cerca de atacarse. Pero igualmente, la Argentina no iba a usar plata del organismo. El FMI tiene poder cuando los países necesitan el dinero; como éste no sería el caso, creo que no habrá consecuencias importantes. La sanción que puede haber es puramente discursiva. El problema es la mancha que queda en la reputación del país. Habrá un voto de desconfianza. Va a quedar claro que el FMI es el último que pierde la paciencia, pero ya la perdió.

P.: ¿Todavía la Argentina podría adecuarse a las recomendaciones del FMI, aun cuando no se lleve a cabo una revisión?

C.L.: Ya no puede convencer al directorio del organismo después de un año de permanecer en esta situación. Sólo podría hacerlo con medidas muy concretas. Tendrían que anunciar hoy mismo (por ayer): «Vamos a elaborar un nuevo índice o vamos a actualizar los datos de la forma correcta». La verdad es que si esto fuera a suceder, ya lo sabríamos. Pero no hay nada que indique que se vaya en esa línea.

P.: ¿Qué otros países tuvieron este tipo de observaciones?

C.L.: Los que tuvieron observaciones por no hacer las revisiones, algo similar al caso argentino, fueron Venezuela e Irán. Pero se trata de contextos completamente diferentes. Entre los países del nivel económico que tiene la Argentina no hay otro que esté en su situación.
FUENTE:AMBITO