En 2013, soja, gasto público y Brasil darán impulso a economía

Por Ezequiel Orlando.- Con el anuncio del viernes de que, de acuerdo al Indec, la economía creció interanualmente 1,8% en noviembre y 1,9% en el acumulado, se verificaron los últimos pronósticos de consultoras privadas que estiman una expansión bastante alejada de las ya lejanas «tasas chinas».

Varios analistas consultados por ámbito.com advirtieron que el año pasado la economía creció sólo entre 1% y 1,8%. Cualquiera de las proyecciones, sin embargo, se ubica bastante lejos de cifras oficiales anteriores, que para 2011 establecieron una expansión de 8,9% y para 2010 de 9,2%.

Marcaron la tendencia en 2012, dentro de las causas internas que provocaron un exiguo crecimiento, los mayores controles cambiarios (cepo que realmente comenzó en octubre de 2011), la fuerte sequía en el campo y las trabas a las importaciones. Por el lado foráneo, la caída en la demanda automotriz de Brasil y el reflujo de capitales a las economías desarrolladas por la desaceleración internacional generaron, según las palabras del director de Analytica, Ricardo Delgado, la «tormenta perfecta».

Desde la consultora Elypsis, Luciano Cohan hizo hincapié en que la intensificación de las restricciones convencionales y extraoficiales de Guillermo Moreno fue una de las mayoras explicaciones para la modificación del ciclo económico. También comentó que la política fiscal resultó austera lo que, en conjunto con un retroceso del consumo por la inflación, impidieron que el mercado doméstico se expanda. «El gasto público se achicó de manera abrupta luego de las elecciones presidenciales de 2011», argumentó el economista.

La inflación, el tipo de cambio considerado «no competitivo» por empresarios y la escasez de inversiones son otros factores que Hernán Lacunza, de Empiria, toma en consideración para lo que terminó como un año de crecimiento moderado.

Por el lado de la construcción, sector en recesión y con caídas interanuales constantes desde abril, Ricardo Delgado reconoció que «el aumento del dólar ‘blue’ complica las operaciones, sobre todo las de viviendas usadas. Creo que se va a recuperar a paso lento por el lado de las obras nuevas, cuyas transacciones se están realizando en pesos», aunque el acceso al crédito continúa siendo problemático para algunos sectores. Se espera, principalmente, que la obra pública haga lo suyo en la mejora de la actividad en el año electoral.

Sobre el consumo, el encargado de Analytica razonó que «los sueldos no crecieron en línea con la inflación, por lo que impactó en una caída de la demanda en la primera parte del año, hasta que las subas salariales más importantes tuvieron efecto cerca de diciembre. Las empresas ya se hicieron más productivas en 2012 sin crear empleo, por lo que las estructuras de costos están muy cargadas, especialmente en las pymes», comentó. Por ello, adelantó que las paritarias cerrarán en un porcentaje de suba no muy elevado.

Cohan compartió que «hubo una leve mejora en el consumo en diciembre y hay recuperación bastante tardía y moderada». «Habrá un suave repunte en la inversión, con un efecto rebote en la que responde al mantenimiento de máquinas o a los gastos de capital indispensables», apuntó, por el lado de la oferta. Además, reconoció que debido a que hay sectores muy expuestos a perder competitividad, «no creo que los salarios le ganen a la inflación este año».

También sobre las disputas salariales, Lacunza admitió que una recuperación del ingreso de los trabajadores «dejaría fuera de competencia las empresas locales debido a que tras 4 años seguidos de aumentos de precios, la competitividad de la oferta se vio retrasada». Aunque, sinceró, «sería positivo por el lado de la demanda».

Lo que hace meses es consenso entre los economistas es que las «tasas chinas» de crecimiento quedaron en el pasado. El ritmo ahora será de lento repunte. Desde Analytica, sin embargo, son los más optimistas en este inicio del año: sostienen que Argentina podrá crecer hasta 4%.

Tanto Cohan como Lacunza, ubican a la expansión del PBI entre el 2,3% y el 2,9% para 2013, mientras que el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en tan sólo 1,9%.

El escenario obligatorio para que se cumplan estas proyecciones suele ser el mismo. A los precios actuales, una cosecha récord de 53 millones de toneladas de soja sería indispensable. Además, por ser con recambio legislativo habrá una expansión del gasto del Estado. Si bien no se proyecta que el poder Ejecutivo aborde la inflación de manera directa, se confía en que se la tendrá en cuenta a la hora del uso de los fondos públicos, es decir, no habrá una espiral de precios.

El intercambio comercial deberá mostrar una mejora para que las variables internas, si son positivas, obtengan un sustento. Esto dependerá de la recuperación de Brasil, uno de los principales socios en el rubro automotriz, y del precio de los granos que exporta el país. Actualmente, la soja fluctúa entre los u$s 510 y u$s 530 y, si bien ya no avanzará a los lucrativos precios de la primavera de 2012, cuando alcanzó los u$s 650,74 en el mercado de Chicago, tampoco se prevé un desplome.

Los institutos privados también contemplan este escenario. Sin embargo, Lacunza toma en consideración el lento repunte en la economía doméstica y se pregunta: «¿Alcanzará con rezarle a la soja y a Brasil?».
FUENTE: AMBITO