El tipo de cambio está atrasado para las pymes y economías regionales

El economista cercano al Gobierno Héctor Valle aseguró que “el tipo de cambio está atrasado” para “las exportaciones de pymes y economías regionales”. Asimismo, admitió que “los precios están evolucionando más de lo que se esperaba”.
El siguiente es el diálogo con El Cronista:
–¿El Gobierno está en una senda de ajuste?
–No creo. El Gobierno está sincerando cuestiones que están muy atrasadas. En el segundo semestre, las cosas van a mejorar un poco y eso va a postergar la necesidad del ajuste. El problema que hay en el fondo es que los precios están evolucionando más de lo que se esperaba. Como consecuencia, las cuentas del sector público están bien pero muy en el límite. Estamos lejos de una situación de desequilibrio fiscal, pero es necesario que las provincias avancen en materia recaudatoria, porque están muy atrasadas. Hay un problema bastante grave que es la coparticipación. Para modificarla es necesario un acuerdo inalcanzable de todas las provincias. La solución es volver a sistemas como el fondo del conurbano o que las provincias recauden más.
–¿A qué se atribuye esa evolución de los precios?
–Está vinculada con los formadores de precios. El programa monetario en general se está cumpliendo; el desequilibrio fiscal es manejable, pequeño. Yo descarto la hipótesis monetarista, el Banco Central no está convirtiéndose en un factor autónomo de inflación. El problema severo que tenemos es la formación de precios. Hay una estructura de comercialización oligopólica, heredera de los años 90. En el sector supermercadista, sobro todo, y en ciertos sectores productores de bienes básicos, como aluminio, cartón, vidrio, que son insumos de la producción de bienes, en especial alimentos, hay una estructura muy concentrada y que tiene incidencia decisiva en la formación de precios.
–¿Entonces qué soluciones habría?
–Se podría corregir con una política muy fuerte de abastecimiento por medio de ferias francas, de acuerdos con entidades de la comunidad, etc. En los precios de bienes se puede avanzar mucho más, con acuerdos con los sindicatos, con los municipios, difusión de las segundas marcas. Pero la distribución del ingreso, que ha favorecido a los sectores de ingresos medios y altos, y estos son los que convalidan, con el aumento de su poder adquisitivo, los aumentos de los servicios.
–¿El tipo de cambio está demasiado alto o demasiado bajo?
–Depende del sector. Tenemos un tipo de cambio competitivo para la exportación primaria, pero para las exportaciones de las pymes y las economías regionales, está atrasado. Sin embargo, una devaluación que lo pusiera al nivel del blue, por ejemplo, sería una distribución regresiva de ingresos hacia los sectores más concentrados. Se debería hacer una política de reintegro de impuestos a los sectores de exportación mejor que la actual: que se cobre efectivamente lo comprometido, en plazo y término. Y si la situación del superávit comercial de los próximos meses y del año que viene, y la menor carga de deuda que hay que pagar en 2013, produce un excedente de recursos, ir levantando un poquito más el tipo de cambio. Pero hay que mirar no sólo el tipo de cambio real, sino su denominador, que es la inflación. Si no tenemos paralelamente una contención del proceso inflacionario, la devaluación se puede esterilizar.
–¿Qué opina sobre las normas para las importaciones?
–En un contexto internacional muy turbulento lo razonable es protegerse fuertemente, pero ahora se está logrando en exceso el superávit comercial. A partir del cuarto trimestre es necesario sofisticar el control de importaciones. Hay que cerrar la economía, pero no indiscriminadamente. Sino esa política termina afectando la producción interna, los ciclos industriales y la inversión.
–La situación de las empresas de servicio en default o con malas prestaciones que van cayendo en la intervención estatal, ¿se resuelve? ¿Hay que nacionalizar?
–La política de privatizaciones de los 90 está mostrando su aspecto más terrorífico. En general, uno advierte que la prestación de servicios ha empeorado, que el efecto industrializador que debería tener la empresa pública no se está verificando y que el costo en subsidios complica cada vez más las cuentas públicas. Hay casos en que hay que repensar la posibilidad de la estatización, no hay que temerle a esta posibilidad, sobre todo en el marco de un problema de energía y de transporte. Pero primero hay que tener un plan energético y de desarrollo del transporte. No podemos salir a apagar los incendios, que es lo que está pasando. Creo que en algunas áreas, donde el esfuerzo de inversión es muy notable, esto también está vinculado con llegar a un acuerdo con el Club de París y todos los temas externos. No es la solución de todos los problemas, pero muchas de las empresas de los países miembros del Club de París tendrían un financiamiento más barato para invertir en Argentina.

Fuente: Cronista