El riesgo de una economía sin control

El último intento de mantener con vida un modelo agotado tiene un costo que será monumental

Cristina Kirchner y Axel Kicillof dejan la gestión con una economía endeble
Cristina Kirchner y Axel Kicillof dejan la gestión con una economía endebleCrédito: Nicolás Stulberg
El populismo macroeconómico de los últimos doce años termina como no podía ser de otra manera, como siempre lo ha hecho, aquí en la Argentina y en otros países de la región, con una economía devastada e hiperregulada.

La magnitud de los desequilibrios macroeconómicos se incrementó a niveles no imaginados apenas algunos meses atrás. Y, por las señales que dio el Gobierno post elecciones, promete incrementarse aún más de aquí hasta la entrega de mando el 10 de diciembre.

El Gobierno viene repitiendo sus viejas fórmulas, cada vez con menor efectividad:

1. Frente a la falta de actividad, más gasto público y más expansión monetaria;

2. Frente al aumento de la demanda de dólares y de la brecha cambiaria, más controles y más intervención de mercados;

3. Frente a la pérdida de reservas a niveles mínimos en casi una década, más cepo y más cosmética en el balance del BCRA;

4. Frente a la inflación, menos depreciación y más atraso cambiario.

Llega así al final de su gestión con un rosario de tristes récords y síntomas de una macroeconomía que necesita de cirugía mayor:

· El gasto público en términos del PBI más alto de la historia argentina (varios puntos superior incluso al de los países desarrollados);

· El segundo déficit fiscal más alto de la historia (sólo superado por los niveles alcanzados antes del «Rodrigazo» de mediados de los 70);

· El BCRA casi sin reservas y con su patrimonio neto (bien medido) en territorio negativo;

· Una de las cinco inflaciones más altas del mundo;

· Sobrevaluación del peso casi récord (sólo superada por la de 1980);

· Caída de las exportaciones industriales récord y un saldo de la balanza comercial que ingresó en terreno negativo.

· Y aun cuando esta lista no es exhaustiva, resulta muy difícil no hablar de crisis cuando se la repasa; y debería ser suficiente, por cierto, para concluir que la administración de Cristina Kirchner le deja el terreno minado a quien la suceda.

LA ADMINISTRACIÓN DE CRISTINA KIRCHNER DEJA EL TERRENO MINADO