El poder adquisitivo de los trabajadores cayó hasta 7,6% en nueve meses

El último informe estadístico del Centro de Estudios para el Desarrollo Nacional «Atenea» reveló en septiembre pasado una caída del poder adquisitivo de los salarios de 6,3% promedio desde el inicio del año. Esa misma pérdida crece al 7,6% en la comparación anual, de agosto de 2015 al de 2016.

El reporte al que tuvo acceso ámbito.com analizó la evolución mensual e interanual de los precios al consumidor que miden el Congreso nacional y los Gobiernos porteño y puntano y los enfrentó al valor del salario real de los trabajadores, que difunde el Ministerio de Trabajo de la Nación.

Según el estudio de Atenea, los precios en septiembre mostraron un «ajuste positivo» considerable, dado que todavía «persiste el impacto de la corrección de las tarifas en los índices de precios». En general, las cifras oficiales y privadas se ubicaron entre 0,8% y 1,7%. «Si bien técnicamente la inflación no registra subas significativas en los últimos dos meses, esta baja aún no se percibe por los consumidores en las góndolas», estimó el trabajo de Atenea.

La inflación que se mide en San Luis acumula 26,1% en los primeros nueve meses mientras que en la Capital Federal alcanzó a 32,7%. En la variación interanual (septiembre de 2015 versus el mismo de este año) dio que el IPC CABA sube 43%, el índice del Congreso 42,2% y el puntano 40%. El promedio de los tres da 42%.

En tanto, la consultora que dirige el politólogo (UBA-UDESA) Damián Ledesma aseguró que en agosto la remuneración promedio del sector privado que informa la cartera labora fue de $ 19.575 (bruto), dato que refleja un incremento del 36% en un año. «En términos reales, el incremento promedio de los salarios sigue estando por debajo del aumento de los precios, lo que se traduce en una pérdida de poder adquisitivo», estimó el documento.

El Centro de estudios calculó que en los primeros ocho meses del año la caída promedio de los sueldos frente al costo de vida fue de 6,3% promedio, según los tres índices inflacionarios, mientras que en la comparación interanual la pérdida en términos reales de agosto es más abrupta: 7,6%.

«El mercado laboral está deteriorado y no dio muestras o signos de recuperación desde que asumió Macri. Veníamos con un estancamiento en la incorporación de trabajadores en el sector privado, con un crecimiento muy menor, y eso se vio descompensado rápidamente con algunas medidas macroeconómicas», sostuvo el director de Atenea en la charla con este medio.

En esa línea, Ledesma identificó a la devaluación de diciembre, la apertura a las importaciones y la caída en el consumo como las causas del problema. «Las políticas de empleo no generan trabajo en sí mismo, sino que son estimuladas por medidas económicas», afirmó, y recordó que cuando se desploma el empleo formal el golpe se siente el doble en el mercado informal.

Mención aparte merecen los jubilados y los trabajadores en blanco que cobran el mínimo permitido por ley. El informe de Atenea planteó que si se toma como referencia el Salario Mínimo, Vital y Móvil que en septiembre se actualizó a $ 7.560, se logró «revertir de manera transitoria la pérdida de poder adquisitivo presentando una mejora de 4% promedio frente al aumento de precios». Al mismo tiempo, sostuvo que el poder compra de la jubilación mínima, actualizado en el mismo mes en $ 5.668, mejoró apenas a 1% su potencial comprador.

No obstante de estos pequeños avances, Atenea consideró «necesario aclarar que por la naturaleza periódica de las actualizaciones del Salario Mínimo y la jubilación mínima (seis meses), es de esperar que con el correr de las semanas el poder adquisitivo vuelva a mostrar perdidas en tanto la inflación ascienda».

En el corto plazo, de cara al 2017, Ledesma no prevé giros radicales. «No encontramos desde la macroeconomía elementos que nos ayuden a entender que esto se va a revertir. El Gobierno planificada una inflación de 17 y devaluar el peso al $ 18 y los principales empresarios -según lo que dicen- no están dispuestos a invertir y generar mano de obra genuina, por lo que los signos vitales del mercado de trabajo no estarían en condiciones de crecer, teniendo en cuenta además el panorama internacional», evaluó el licenciado en Ciencias Políticas.

Tampoco cree que el año electoral modificará el escenario laboral, aunque el Gobierno promete encargar nuevas obras de infraestructura. «Van a activar la obra pública como mecanismo de generación de puestos de trabajo masivos porque la obra pública trae un crecimiento rápido del empleo en sectores vulnerables de la población. Pero van a descuidar los empleos vinculados al proceso de sustitución de importaciones e industrialización. Va a haber una obra pública ocasional en el año electoral, pero en todos los demás sectores, donde hay valora agregado, se van a ver fuertemente afectados por los condicionamientos externos y por la política de apertura» a los productos extranjeros, concluyó.

FUENTE AMBITO