En las organizaciones podemos diferenciar claramente entre un líder y un jefe, más allá de las características personales y laborales de cada uno, el jefe siempre se va a apegar a cumplir el paradigma impuesto, el líder si fuere necesario según las circunstancias y su criterio, es capaz, de eludir la trampa del paradigma impuesto, y dar lugar al ascenso de un nuevo paradigma

En tiempos de crisis, cuando el escenario futuro no puede ser claramente descifrado, y el riesgo no certeramente cuantificado, la toma de decisiones queda reservada a los líderes, ya que como expresé más arriba, son capaces de decidir, saliendo de los caminos pre impuestos

El comando de la Base Naval Mar del Plata, ante el problema técnico que planteó el ARA San Juan, luego la comunicación comunicando que se había resuelto, y luego el silencio total de radio, actuó como un jefe, es decir, se apegó al reglamento, y dejó pasar 48 horas para poner en alerta al sistema de rescate.

Actúo mal ¿? No ¡!! Simplemente reaccionó como jefe, apegándose al reglamento. Esta situación tan común en las empresas, inclusive esconde una situación egoísta de cuidar su “puesto”, nadie podrá acusarlo de haber hecho algo mal, ya que el reglamento le indicaba actuar así.

Esto hubiese cambiado el resultado final ¿? Aparentemente no, pero llegado a este punto, como hubiese actuado un líder ¿?

Poniendo en juego su cargo y reputación, hubiese dado la alerta de inmediato, sin tener toda la información para decidir, hubiese apelado a ese diferencial que tienen los líderes y hubiese tomado la decisión.

Planteado el tema así, se hubiesen presentado dos escenarios posibles:

  1. Al poco tiempo después de tomada esa decisión, desde el submarino se recibía un llamado, comunicando una falla del sistema de comunicación, reparado y que continúan navegando
  2. Se produce el escenario que hoy se está viviendo, y se ganaban 48 horas en la búsqueda

Consecuencias

En el primer escenario, el líder hubiese sufrido un traspié en su carrera profesional, y hasta posiblemente se destruyera esa carrera.

En el segundo, su actitud acrecentaba, aunque fuese en forma mínima, las posibilidades del rescate exitoso.

 

Esta actitud, es la mayor plusvalía que tiene un verdadero líder, es decir ser capaz, por talento, carácter, confianza, experiencia, decidir en un escenario inestable y complicado, aunque ponga en juego su propio bienestar

Por eso, hay tantos jefes, y tan pocos verdaderos líderes, ya que el jefe puede hacer toda su carrera dentro de su zona de bienestar, el líder en época