«Desde lo macroeconómico hay bombas de tiempo que ya están haciendo tic tac»

El exsecretario de Finanzas durante el gobierno de Néstor Kirchner, Guillermo Nielsen alertó sobre los«desequilibrios macroeconómicos de la Argentina». El economista sin eludir conceptos fuertes aseguró que: «Desde el punto de vista macroeconómico, hay distintas bombas de tiempo que ya están haciendo tic tac». 

A juicio del exembajador en Alemania, sería conveniente para el Gobierno introducir «las modificaciones para desactivar estas bombas de tiempo» ya que, según explicó, los costos políticos para el kirchnerismo de no hacerlo serían altos. Recordó, en este sentido que el radicalismo aún no logra rearmarse como fuerza política producto de la crisis del 2001.

Respecto al tema de los Fondos Buitres, si bien Nielsen estimó que era «inevitable» y que «es una buena medida» la reapertura se lamentó porque «llega muy tarde». Se mostró pesimista respecto a si laCorte Suprema de Justicia de EEUU acepte tratar el caso argentino. Explicó que la Corte «es el más político de los Tribunales» donde «sí vale la pena tener un amicus brief», explicó. El que Argentina no haya logrado estas apoyos (en su momento se habló de que el gobierno de los Estados Unidos presente un amicus brief al que se le iba a sumar el FMI) «no ayuda a la Argentina», aseveró. Aunque espera que la definición se produzca a fines del 2014, de todas maneras dijo que la decisión final puede incluso«conocerse antes de marzo».

A continuación los aspectos más saliente del reportaje concedido a ámbito.com

Periodista: El ministro de Economía, Hernán Lorenzino estuvo en Washington para presentar un IPC nacional. ¿Cómo ve esa situación? ¿Cree que el FMI va a seguir siendo tolerante?

Guillermo Nielsen: A mí me preocupan, más que el FMI los desequilibrios macroeconómicos de la Argentina. Nosotros pertenecemos a la misma generación que la presidenta de la Nación, y nuestra generación vio por lo menos tres transiciones extremadamente destructivas desde el punto de vista macroeconómico. Y como en el tango, todo eso está volviendo. ¿A qué me refiero? Primero: el congelamiento de precios de Gelbard desemboca en el Rodrigazo. El pasaje del general Videla, con Martínez de Hoz como ministro de economía; al general Viola, con Lorenzo Sigaut como ministro de economía, también fue otro cimbronazo muy fuerte. El último fue el del 2001. La falta de correcciones macroeconómicas lleva a que la economía le estalle al gobierno siguiente. Y eso me parece que sería realmente muy lamentable, que nuestra generación que ya vio esto tres veces, con las consecuencias nefastas en términos de empleo, en términos de destrucción de proyectos, en términos de destrucción de riqueza, sería terrible que ahora nuevamente repitamos el pasado. Ese pasado que vuelve. No puede ser.

P: ¿Por qué piensa que existen las posibilidades de que se repita?

G.N.: Porque están absolutamente todos los protagonistas de una nueva crisis caminando aceleradamente hacia una situación de desequilibrio.

P.: ¿Los puede mencionar?

GN.: Sí. Esto viene del IPC. Necesitamos que la inflación que se reporta, es decir, necesitamos que el Indec informe adecuadamente la inflación real. Porque esta va a ser la forma de hacer renacer el coeficiente de estabilización de referencia (CER ). Necesitamos indexar la economía para todas las cosas que sean indexables. La Argentina tiene una gran experiencia, lamentablemente, en convivir con la inflación. Pero el Gobierno no lo acepta. Y esto es extremadamente peligroso. Dos años de gobierno es mucho tiempo. Aquí, para ser concreto, que todos nos entiendan, aquí desde el punto de vista macroeconómico, hay distintas bombas de tiempo que ya están haciendo tic tacEn dos años es probable que alguna estalle antes de la transición. Y esto debería llamar profundamente a la reflexión al gobierno, y yo creo que lo constructivo ante todo para el gobierno es introducir las modificaciones para desactivar estas bombas de tiempo. Es en beneficio del propio gobierno. Fíjense si no, lo que le está costando al radicalismo rearmarse para volver a tener un protagonismo nacional de envergadura. El costo de las salidas traumáticas siempre es muy alto. En el caso de Viola fue el fin del proceso militar. Sigue Bignone, que fue un administrador de la salida. En el caso de Isabel Perón con el Rodrigazo, marcó claramente el inicio de una salida traumática. Y obviamente, todos sabemos lo que pasó en diciembre de 2001. Nuestra responsabilidad, la responsabilidad de nuestra generación, es evitar que esto vuelva a pasar.

P.: Algo debiera hacer la oposición…

GN.: Esto es tanto del gobierno como de la oposición.

P.: La Presidente ha ratificado el rumbo y lo ha dicho en más de una oportunidad que no va a cambiar el modelo económico.

G.N.: Justamente por eso me parece valioso hablar y tratar de crear conciencia respecto a lo que está ocurriendo, porque muchas veces desde la superficie los desequilibrios macro no se ven con tanta nitidez.

P.: El Gobierno ha instalado que solucionar el problema con los fondos buitres es fundamental. Por eso hizo la reapertura del canje. ¿Qué se puede esperar? ¿Era ese el camino para hacer?

GN.: Yo creo que el camino de la reapertura era inevitable. Lamentablemente, se está haciendo muy tarde. En su pregunta dice «el gobierno pone como cosa central resolver el problema de los holdouts».¿Desde cuándo? Porque aquí hay un problema. Estos procesos tienen una inercia y un tiempo. Yo creo que se perdió la oportunidad de dejar abierto el canje cuando se hizo el segundo canje, el canje chico de 2010, en ese momento tendría que haber quedado abiertoLa ley cerrojo no tenía ningún sentido, más allá de dos años después de haber cerrado el canje en 2005. Entonces, no se entiende. Creo que es una buena medida, pero me temo que llega muy tarde.

P.: Esta buena medida es para el 7% de los que ingresaron al canje, no tanto para los que están litigando, ¿o es para ambos?

G.N.: No, es por un problema de presentación en sociedad.

P.: «Una muestra de voluntad»….

G.N.: Es como dar una muestra de civilidad que realmente no es tan importante desde el punto de vista de las implicancias económicas y fiscales para la Argentina. Por eso se tendría que haber hecho mucho antes.

P.: ¿Ahora qué se puede esperar? ¿Creé que va a haber un nivel de adhesión alto a este canje dentro del pequeño universo que queda?

G.N.: Es difícil decir porque siempre queda un porcentaje, sorprendentemente alto para mí, de bonos que nunca aparecen. En todos los canjes que hubo en la historia, hay entre un 1 y un 2% de bonos que no aparecen, porque fallecen los tenedores, porque entran en la parte de los herederos, pasan cosas medio inexplicables o explicables dentro de lo que es la naturaleza humana, pero hay un porcentaje que nunca viene al canje.

P. Digamos un 2%…

G.N.: Entre un 1 y 2 por ciento.

P.: Nos quedarían un 5% por captar…

GN.: Entre 5% y 6% quedarían. Algunos de estos están en manos de holdouts, otros están dando vueltas por el mercado, podrían venir 4 puntos más. Y, eso es bueno.

P.: Entonces se cerraría este tema de alguna manera.

G.N.: Si se cierra o no se cierra, depende de lo que diga la Suprema Corte.

P: ¿Y en base a su experiencia que piensa que puede ocurrir?

GN.: Creo que no se presenta bien. No soy optimista. No creo en las posibilidades argentinas de resolver esto constructivamente. Aquí hay un punto de partida en el cual han coincidido primera instancia y Cámara de Apelaciones de Manhattan, que sostuvo: «señores, los bonos que no entraron al canje son contratos incumplidos, corresponde que se les pague todo». Además hay otra cuestión que no es menor. Estamos yendo a la Suprema Corte sin amicus brief.

P.: Sin que nadie apoye nuestra posición…

GN.: La Corte Suprema es el más político de los tribunales donde sí vale la pena tener un amicus brief, no tanto en la primera instancia, no tanto en apelaciones. Pero en la Corte Suprema es una señal muy fuerte, y el no tenerlo también es una señal muy fuerte que no ayuda a la Argentina.

P.: El gobierno dice que entre los tiempos procesales, cualquiera sea el resultado la resolución puede darse a fines de 2014 o principios de 2015… ¿Su impresión cuál es?

G.N.: Ojalá pero la decisión puede ser en cualquier momento.

P.: ¿A pesar de las apelaciones?

G.N.: Hay apelaciones, hay algunas demoras, pero no hay certezas… Ojalá sea a fines de 2014, sería la solución ideal y es probablemente la hipótesis de máxima que tiene la Argentina, o sea que la resolución de estos holdouts se dé recién en 2015. Pero no hay certezas.

P.: ¿Puede ser antes? ¿Cuándo dice «antes» a qué se refiriere?

GN.: Puede ser en marzo del año que viene.

P.: Algunos sostienen que Argentina manejó bastante mal la estrategia con los holdouts. ¿Cuál es su opinión?

GN.: Yo no diría todo mal. Lo que hubo es una sensación de conformismo a partir de que nos fuimos del gobierno. Concretamente, yo creo que en el 2005 el hecho de no haber cerrado la reestructuración de la deuda con el Club de Paris y haber preferido avanzar en pagarle al Fondo, esto marca una incomprensión de cómo se tiene que manejar el fenómeno de deuda. Y partir de allí hubo una complacencia, como que estaba todo resuelto, y bueno, hoy renace, ya desde el año pasado, renació con mucha fuerza, mucha virulencia, y con implicancias muy negativas.

FUENTE: AMBITO