En las últimas semanas se terminó de instrumentar una curva de referencia en pesos con un plazo a diez años. Este hecho monetario inédito para nuestro país trazará los cimientos para el desarrollo del mercado de capital local. Posiblemente, en los próximos meses veamos una expansión del financiamiento en el segmento corporativo a través del mercado, apuntando a emisiones de mediano y largo plazo.

Sin embargo, la variedad de emisiones internacionales, nacionales y provinciales, en pesos y en dólares, con distintos plazos, abre el interrogante acerca de cuáles serán los potenciales riesgos que asuma un inversor que suscribió deuda argentina en los últimos meses.

Riesgos locales

Hacia fines del 2015, Argentina tenía una deuda privada que rondaba el 20% del PBI, que resultaba ser muy baja en comparación con países limítrofes; la deuda brasileña alcanzaba casi el 47% de su PBI. Sin embargo, para salir del default, Argentina tuvo que realizar la mayor emisión en la historia de un país latino, que ha venido acompañada de nuevas emisiones en pesos y su deuda actual rondaría el cuarenta por ciento.

Debemos reconocer que, aunque Argentina ha logrado mejorar la calidad crediticia de sus emisiones de largo plazo, el mercado financiero ya anticipó las mayores subas y el rendimiento de los títulos prácticamente se han equiparado con los pares brasileños, uruguayos y peruanos.

En el caso de nuestro país, AA26 Bonar 2026 rinde 5,9% en dólares, mientras que un bono peruano como PEGV 2026 rinde 5,7% en dólares. Es decir, Argentina dejó de ser la gran oportunidad financiera de renta fija; hoy hay que tomar recaudos y ser muy selectivo a la hora de definir inversiones de largo plazo.

El riesgo del carry trade internacional

El concepto de carry trade hoy suena fuerte en la plaza internacional debido a que Argentina resulta ser una gran oportunidad financiera de cortísimo plazo. El carry trade es una estrategia financiera en la que un inversor vende una determinada divisa con una tasa de interés relativamente baja y compra una divisa diferente con una tasa de interés más alta. Es decir, hoy un fondo norteamericano prefiere vender dólares en Argentina y posicionarse en Lebac cortas de 35 días, que rinden un 26,75% anualizado en pesos, frente al magro 1,75% en dólares que rinden los bonos del Tesoro norteamericano a diez años. El mayor riesgo financiero que asume el inversor es la volatilidad cambiaria, ya que un salto del tipo de cambio puede licuar la ganancia en dólares.

Sin embargo, en Argentina vemos que el dólar se encuentra estable y las tasas siguen siendo muy altas, por ello, los inversores extranjeros ven la oportunidad de capitalizar ganancias de más del 2% mensual en dólares, frente a las tasas nulas o negativas que ofrecen las grandes economías.

El mayor riesgo que vemos es que el costo de financiarse tan caro para el Banco Central Argentino tenga sus consecuencias en el mediano y largo plazo. Como reflexión, «cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía».

FUENTE INFOBAE