Comienza batalla final frente a fondos buitre

Amado Boudou y Hernán Lorenzino volvieron ayer dos años atrás en su relación y nuevamente confeccionaron una estrategia conjunta contra los fondos buitre. El vicepresidente y el ministro de Economía encabezaron en la moderna sede central del estudio Cleary, Gotlieb, Steen & Hamilton, la reunión donde se terminó de definir la estrategia que hoy Jonathan Blackman expondrá durante 15 minutos ante los tres jueces de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, en la jornada más importante en los largos ocho años de juicio contra los fondos buitre en los tribunales de Estados Unidos.

A los tres los acompañaron el secretario de Finanzas Adrián Cosentino, el subsecretario Legal y Técnico Matías Issasa y el abogado del estudio Carmine Boccuzzi, el otro especialista que representó al país en estos años.

Todos estarán hoy presentes en la Corte, escuchando primero los 15 minutos de exposición del abogado Tod Olson representando al fondo buitre Elliott de Paul Singer, y los siete minutos que los defensores de atacantes de la Argentina tendrán luego ante los tres jueces Daniels Barrington Parker, Reena Raggi y Resemary Pooler.

Los argumentos que planteará la Argentina son conocidos: una crítica a las calificadoras, los peligros que traería el sostenimiento del fallo de primera instancia de Thomas Griesa de pagar el 100% a los fondos buitre al contado y la promesa de una reapertura del canje de deuda.

Los funcionarios y los abogados saben que lo más probable es que haya una derrota. La Cámara ya había fallado a favor de los holdouts el 26 de octubre pasado, y le había dado la orden a Griesa que definiera el modo y el tiempo de ese pago. El juez luego dictó la medida más dura contra el país, que ahora la Argentina quiere mitigar al máximo. Por esto se propone como salida la reapertura del canje, aunque, se sabe, es difícil que desde la Corte se avale el pedido sin más. Todo será cuestión ahora del poder de convencimiento que tenga Blackman y el abogado demócrata David Boies, contratado por los bonistas que ingresaron al canje para defender la posición de la Argentina (ver nota en pág. 4).

Las audiencias comenzarán a las 14.00 hora de Nueva York (16.00 de la Argentina) y se supone que todo demandará no más de dos horas hasta terminar. Sólo los abogados que representen al país y sus asesores directos pueden ingresar sin problemas. Hay lugar para los acusados y demandantes: Boudou, Lorenzino, Consentino y el propio Paul Singer; mientras que el resto tendrá que hacer cola desde temprano ya que los lugares para la audiencia son pocos y la demanda para observar el que fue calificado «el juicio del siglo» es mucha.

En la audiencia de este miércoles, la Corte de Apelaciones de Nueva York escuchará a los abogados defensores de ambas partes y también los argumentos finales de terceros afectados, como grupos de acreedores que sí entraron a los canjes, y agentes de pago, como el Bank of New York.

Luego de la audiencia, el Tribunal deberá dar precisiones sobre cuánto tiempo se tomará para una decisión final, para lo que hasta hoy no hay fecha.

El juez Thomas Griesa determinó que la Argentina debe pagar a los fondos de inversión litigantes el total de la deuda reclamada, unos 1.330 millones de dólares.

La decisión fue apelada por el Gobierno de Cristina de Kirchner, y, en noviembre pasado, la Corte de Apelaciones de Nueva York suspendió la aplicación de la sentencia de Griesa a la espera de la resolución de la disputa de fondo.

Boudou y Lorenzino no son improvisados en el tratamiento de la deuda en default y el juicio contra los fondos buitre. El actual ministro fue secretario de Finanzas desde hace cinco años, cuando Carlos Fernández era titular del Palacio de Hacienda. Luego, con Boudou como ministro, elaboraron el lanzamiento del segundo canje de deuda de 2010, con el que se llegó a una aceptación del 93% de la deuda en default. Finalmente Boudou llegó a la vicepresidencia, y Lorenzino continuó como ministro al frente de la estrategia contra los fondos buitre. Fue su idea la de proponer a la Cámara un tercer llamado a reestructurar la deuda aún en default, como mecanismo para que la Cámara suspenda el fallo de Griesa de noviembre del año pasado.

FUENTE: AMBITO