Cinco claves que explican los problemas de China

MARÍA G. MAYO

La tormenta bursátil en China de las últimas semanas (que se moderó en los últimos días) está poniendo en relieve los numerosos obstáculos a los que se enfrenta la economía del gigante asiático. Y eso a pesar de las medidas que toma Pekín para controlar estos altibajos. Aquí detallamos algunas claves para entender qué está sucediendo:

QUÉ SE DEBE SABER SOBRE LA SITUACIÓN CHINA

1) Agresivas caídas bursátiles:
En las dos últimas semanas los vaivenes en los mercados chinos fueron constantes y en junio sufrieron su peor comportamiento en décadas. Aunque la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China se comprometió a que las instituciones financieras controladas por el Estado continuaran con la compra de acciones en busca de la estabilidad y dijo que la entidad estatal para dar crédito a los corredores de bolsa seguirá financiando estas adquisiciones, a comienzos de esta semana se volvieron a marcar grandes retrocesos. En concreto, Shanghai cayó el lunes un 8,5%, su mayor caída diaria en ocho años, y Shenzhen, un 7%. Hong Kong, que es un índice muy vinculado a los dos principales mercados del gigante asiático, pero donde operan sobre todo empresas y no tanto pequeños inversores, cayó más de un 3%.

2) Dudas sobre las cifras oficiales:
Detrás de esta desconfianza hay preocupaciones macroeconómicas. El Gobierno chino anunció previsiones de crecimiento para este año del entorno del 7%, un ritmo que en teoría está cumpliendo en el primer y segundo trimestre, según las cifras oficiales. “Pero hay centros de análisis que estiman que se está marcando una tasa algo superior al 3%, lo que para los niveles chinos es un gran problema de crecimiento”, explica Juan Ignacio Crespo, analista financiero y autor del libro ’Cómo acabar de una vez por todas con los mercados’.
Por su parte, el FMI para este año calcula que la economía se ralentizará respecto a 2014, cuando creció un 7,4%. En concreto, estima que el PIB crecerá un 6,8% en 2015 y un 6,3% en 2016. Para Santiago Carbó, catedrático de la Bangor University e investigador de Funcas, parece que su economía perdió cierto potencial, al menos, en el corto plazo. “Como síntomas de la falta de empuje (relativa, para un país que, al fin y al cabo, crece por encima del 5%) están los saltos en la inversión pública y privada (con una evolución bastante irregular), la sobrevaloración de activos inmobiliarios y un fervor poco justificado por la inversión en valores de renta fija y variable por parte del sector privado”, indica.

3) ¿El final de tres burbujas?:
Crespo destaca que hay tres burbujas que estallaron. Por un lado, está la bursátil, que en realidad acumula una caída de cerca del 30%, después de subas del 140% desde finales del año pasado. Por otro lado, está la inmobiliaria, con unos precios que ahora caen entre un 4-5%. Y, además, hay que destacar la crediticia, quizás la menos conocida. El endeudamiento en el país supera el 280% del PIB. Carbó destaca que “tiene muchos ingredientes de una burbuja de activos que puede estar alargándose por el intervencionismo que trata de tapar cada fuego que surge pero que no ataja el problema fundamental del verdadero valor de esos activos y del potencial de la economía”. Crespo también pone de relieve la particularidad de la burbuja bursátil, en la que muchos de los afectados son particulares, que adquirieron sus acciones a crédito, algo que complica mucho la situación y que también se produjo en el crack del 29.

4) Materias primas:
El deterioro chino se produce en un contexto de caída del precio de las materias primas, algo que en otras ocasiones anticipó una recesión mundial. Además, el estancamiento del gigante asiático justamente también es una de las razones del desplome, ya que es el principal consumidor de estas materias. El Bloomberg Commodity Index, que incluye desde el oro, el petróleo o el gas natural hasta el maíz, la soja, el hierro o el cobre, cede más de un 10% en lo que va de año. Cada vez que desde 1970 hubieron caídas fuertes del precio de las materias primas, en un plazo de entre 1 y 4 años, se produjo un desastre económico, explica Crespo. “Y ahora estamos llegando al punto de los cuatro años, con las caídas iniciadas desde 2011”, indica.

5) Y el futuro…
José Luis Martínez, estratega de Citi, subraya que China y su bolsa es sinónimo de inestabilidad, “pero que irá de más a menos en los próximos meses”. Desde su punto de vista, la clave está en el crecimiento. “Y los últimos datos no ayudan precisamente a bajar la guardia. Nosotros no estamos negativos hacia ese mercado, pero es fundamental que se estabilice”, explica. Desde el punto de vista de Carbó, el gran temor es cómo puede reaccionar el gigante asiático cuando Estados Unidos dé un giro a su política monetaria y comience a subir tasas.
“El fortalecimiento del dólar es un factor y los movimientos de capitales que sigan a las subidas de tipos pueden ser muy importantes. La corrección del valor de los activos en China tiene que llegar de una forma u otra”, indica. En clave interna, también hay que destacar que la sostenibilidad de la inversión a largo plazo en China se sustentó bastante en los últimos años en una promesa de políticas liberalizadoras que realmente no llega.
“No creo que el gobierno chino por sí solo pueda parar la corrección esperada en el valor de los activos. Muchos inversores cerrarán sus inversiones en China en la medida en que esta situación se agrave y puede que estemos ya cerca de un punto de no retorno”, concluye Carbó.
Pese a todo, los analistas prefieren mantener cierta cautela ante un país con unas características tan peculiares. Por una parte, por el nivel de control de su economía, que hace muchos de sus comportamientos impredecibles, y, por otra, porque está un proceso de transformación inaudito, con 400 millones de personas que van a pasar progresivamente del ámbito rural al urbano, entre otros cambios sociales.

FUENTE CRONISTA